
Enrique Bunbury prohíbe celulares en el Auditorio Nacional | Lokura FM
BlogLOKURA NEWS MUSIC13/10/2026
Enrique Bunbury arrasó en el Auditorio Nacional con su Nuevas Mutaciones Tour y exigió a los fans vivir un concierto sin pantallas. Descubre los detalles.
"No dejen que la pantalla les robe el momento": Enrique Bunbury frena los celulares y exige una experiencia 100 por ciento humana en el Auditorio Nacional
¡Qué onda, banda de Lokura FM! Vivimos en una época hiperconectada donde ir a un concierto se ha convertido en una competencia por ver quién graba el mejor video vertical para presumirlo en redes sociales, tapándole la vista a los demás con un maldito rectangulito luminoso. Por fortuna, todavía quedan titanes sobre los escenarios que se atreven a poner orden y a exigir lo que la música en vivo siempre debió ser: un ritual real, crudo y sin intermediarios digitales.
Eso fue exactamente lo que hizo Enrique Bunbury durante su apoteósico regreso al Auditorio Nacional ante 10 mil almas entregadas, marcando el arranque triunfal de su flamante Nuevas Mutaciones Tour.
(Foto: Pablo López/heraldodemexico.com.mx)
"No todo el mundo quiere ver un concierto a través de una pantalla": El llamado antipantallas
La noche comenzó cerca de las 20:30 horas, cuando el coloso de Reforma quedó sumido en absoluta oscuridad. Unas campanadas solemnes rompieron el silencio, acompañadas por una potente luz roja y músicos vestidos completamente de blanco. Antes de que el músico español pisara las tablas, una voz en off lanzó un mensaje que sacudió a todo el recinto:
experiencia cien por ciento humana, disfruten con respeto y consideración por quienes están a su alrededor, no todo el mundo quiere disfrutar de un concierto a través de una pantalla, no dejen que la pantalla les robe lo que está sucediendo frente a ustedes".
El grito de las 10 mil personas retumbó en las paredes. Y lo más increíble de todo es que, a diferencia de lo que ocurre en el noventa por ciento de los shows actuales, la advertencia funcionó: las pantallas de los celulares se asomaron de forma muy tímida durante la velada, demostrando que el respeto al artista y al prójimo aún vive entre la fanaticada de Bunbury.
(Foto: Pablo López/heraldodemexico.com.mx)
Tridente rojo, amarillo y un setlist sin concesiones
Ataviado con un llamativo traje rojo y camisa amarilla, el aragonés emergió sin preámbulos para soltar las primeras descargas de la noche con "Creer que se puede creer" y "Las chingadas ganas de llorar". Posteriormente, saludó con devoción a su fiel audiencia mexicana:
México, es un inmenso placer y un honor volver a este escenario en el que tanto he disfrutado, la última vez que estuvimos aquí fue hace 10 años más o menos, les quiero dar la bienvenida a estas, nuestras nuevas mutaciones".
Conforme avanzaba el show, el traje formal dio paso a un sombrero que evocaba sus años mozos de rebeldía rockera. Bunbury recorrió el escenario de lado a lado, bajándose a la orilla de la tarima para rozar las manos de los afortunados en las primeras filas, demostrando que la cercanía física vale más que mil transmisiones en vivo.
Hacia la recta final, el músico hizo una pausa para agradecer el abrazo eterno que México le da en cada visita y lanzó una valiente crítica a quienes van a los conciertos únicamente a escuchar los sencillos de cajón:
"No siempre está bien ir a un concierto y esperar las canciones de un cantante, muchos de ustedes tienen los discos y los que no pueden escuchar en streaming y ahora vamos a cantar una que no sé cuánto tiempo tiene que no hacemos, pero estamos celebrando un 20 aniversario y la vamos a recuperar".
Dicho esto, interpretó "Puta desagradecida", seguida por un cierre brutal de 21 canciones donde coronó la noche con dos de sus cartas insignias: "Lady Blue" y "La constante".
(Foto: Pablo López/heraldodemexico.com.mx)
...de Lokura
En Lokura FM aplaudimos de pie la postura de Enrique Bunbury. Nos hemos acostumbrado tanto a ver los conciertos a través de un lente de cristal que se nos olvida cómo se siente vibrar con el bajo en el pecho, sudar en el moshpit y mirar a los ojos al artista que está dejando el alma en la tarima.
Las pantallas roban la magia, fragmentan la memoria y convierten un momento irrepetible en un archivo digital aburrido que probablemente nadie vuelva a ver. Que un artista de la talla de Bunbury exija respeto, atención y una convivencia humana demuestra que el verdadero rock and roll no necesita likes, sino intensidad y presencia real. ¡Que cunda el ejemplo!
13 de octubre de 2026