¡Nadie se salvó! Sumamos la furia de los aficionados en redes sociales al caótico show musical de la final y los dardos de Liam Gallagher y Wayne Rooney.
¡Nadie se salvó! Sumamos la furia de los aficionados en redes sociales al caótico show musical de la final y los dardos de Liam Gallagher y Wayne Rooney.
¡Qué onda, banda de Lokura FM! El partidazo del domingo en Nueva Jersey nos dejó con las emociones a flor de piel, coronando a España en la cima del balompié tras un cardiaco 1-0 sobre Argentina. Pero el verdadero drama no solo estuvo en la cancha, sino en los escasos minutos del descanso, donde se intentó armar un megaespectáculo musical al puro estilo del fútbol americano que terminó siendo un auténtico torbellino de luces, confusión y... ¡una ola masiva de quejas en el internet!
El show, coordinado por Chris Martin de Coldplay, prometía ser histórico al reunir a un ejército de superestrellas. Sin embargo, el veredicto en las redes sociales fue implacable. La afición futbolera de plano explotó y, para rematar, el mismísimo Liam Gallagher saltó a los micrófonos digitales para tirar sus ya clásicos dardos sin filtros.
¿Qué fue exactamente lo que pasó en el escenario, por qué la gente terminó tan enganchada en las redes y por qué el menor de los Gallagher dijo que todo aquello parecía un manicomio? ¡Súbele al volumen que aquí te lo contamos todo!
(foto: www.rockfm.fm / Credit: Paul Marriott/Alamy Live News)
El experimento arrancó con todo el poder de la Reina del Pop. Madonna apareció recorriendo los túneles subterráneos del estadio a bordo de un buggy conducido nada más y nada menos que por los cracks brasileños Ronaldo y Ronaldinho, mientras sonaban su clásico "Music" y su estreno "Danceteria".
A partir de ahí, el escenario se convirtió en una licuadora de géneros musicales. Los ídolos del K-Pop, BTS, tuvieron una fugaz aparición con "Dynamite", seguidos por una extraña pero divertida escena donde el actor Jason Sudeikis (metido en su papel del carismático entrenador de fútbol Ted Lasso) le dio una charla motivacional a Justin Bieber, quien se aventó una versión acústica de su rola "Everything Hallelujah".
Por si faltaba más ritmo, Shakira encendió la pista junto a Burna Boy con el tema "Dai Dai". El show también incluyó la elegancia del director venezolano Gustavo Dudamel al frente de la Filarmónica de Nueva York y la Sinfónica Simón Bolívar, además de unos tiernos momentos con los Muppets. Al final, Chris Martin cerró la noche junto al coro infantil PS 22 con la rola "We Dance".
(imagen: www.mediotiempo.com)
(imagen: www.mediotiempo.com)
A pesar del enorme talento reunido, la ejecución dejó un sabor de boca bastante amargo en las plataformas digitales. En cuanto se terminó el show, las redes sociales se llenaron de memes, críticas y reclamos masivos.
El principal dolor de cabeza para los espectadores fue la falta de un concepto unificador. Al intentar meter a tantos genios de géneros tan distintos en una licuadora de apenas unos minutos, el evento se sintió sumamente acelerado, plano y artificial. Miles de aficionados señalaron que cada artista iba a lo suyo, promocionando su propio álbum o gira sin importarles el ambiente del estadio. "Esto es un partido de fútbol, no los premios Grammy, dejen de comercializar la pasión", fue una de las quejas más repetidas por la raza en X (Twitter) e Instagram.
(foto: www.independent.co.uk)
Quien no tuvo compasión para sumarse al linchamiento digital del evento fue nuestro rockero favorito, Liam Gallagher. El vocalista de Oasis estuvo pegado a la pantalla y no tardó en calificar el espectáculo en sus redes sociales: "Esto es como un mal viaje", disparó en su primer posteo.
Cuando los fans empezaron a interactuar con él diciéndole que Oasis se hubiera devorado ese escenario, Liam no se guardó nada: "No se trata de nosotros, bueno, sí, pero aun así es un comportamiento absolutamente loco, es de manicomio con mayúsculas". Fiel a su ironía británica, remató diciendo: "Menos mal que llevo puestos mis calcetines espirituales, porque si no, ese espectáculo del descanso me habría hecho perder la cabeza".
Eso sí, no todo fue negatividad para Liam. Sorprendentemente, el rockero respaldó con todo a Justin Bieber lanzando un contundente "Justin manda", defendiendo su presentación acústica contra viento y marea.
Por su parte, la leyenda del deporte inglés Wayne Rooney coincidió por completo con la afición y con Liam, calificando el espectáculo directamente como "una basura" y asegurando que lo único que quería era que el medio tiempo acabara para que volviera a rodar el balón.
Queda claro que replicar los grandes shows del fútbol americano en el balompié internacional es una tarea titánica que no siempre sale bien. Para las próximas ediciones, los de pantalón largo tendrán que escuchar a la afición: menos es más, y la pasión del estadio no se puede forzar con una avalancha de pop comercial.
¿Ustedes qué opinan, raza? ¿Están de acuerdo con las duras críticas de la afición y de Liam Gallagher en que el show estuvo saturado y aburrido, o les latió el experimento musical?